martes, 24 de agosto de 2021


 

no siempre

podré caminar

sobre el agua

 

mi ventana muestra

una película

que Angelopoulos

nunca terminó

 

tu piel es

lluvia contaminada

por fosfato

amarga

todo lo que toca[1]



[1]  Su piel no es lluvia, es un incendio que se expande por el mundo.

     Estoy en un sillón de terciopelo verde y miro la ventana que es una película en la que no soy el personaje principal. Detrás hay un huerto de mangos. Elena los corta y dobla el faldón de su vestido blanco como una canasta.

     Su piel tela vaporosa. Camina en zig zag, cortando los mangos amarillos. Llega a la cerca y una mano oscura la recibe. ¿Ya mencioné que su piel amarga todo lo que toca? La mano oscura mancha el vestido que era trinidad y  se esconde en el pecho. Elena asoma la cabeza entre las hojas para ver si estoy espiando.

     Nunca noté que mis huesos rechinan al momento de encuclillarme. Tampoco Elena sabe eso, ni que me sangra la nariz cuando hace mucho calor o que siento amarga la lengua con la lluvia contaminada.

     Elena se va hoy, lo sé. Le pregunté esta mañana y me respondió que no. Siempre supe que dejaría de caminar sobre el agua. ¿Ya te he dicho que te quiero? Y ella responde quince veces que sí con la cabeza. Luego corre a la huerta de mangos.

     Aseguré que haría cualquier cosa por acostarnos en la misma cama, pero Elena prefiere dormir entre hojas de vidrio.

     Elena es un vaso de agua que aviva la sed. Elena imagen de un mar de fuego. Elena musgo que crece sobre mi tumba.

      Se va y yo estoy condenado a ser su recuerdo eternamente.  Hay algo que maldice el aire. Polvo verde entre los árboles enfermos, camino arsénico en la piel del mango. Elena cae.

     Escritura que se derrama en una calle sin vehículos.

 

UNA ESPERA INTERMINABLE

                                                                                                                                            ...