domingo, 31 de enero de 2021

Peces dorados

 

Ese día, como siempre que comenzaban las vacaciones, mamá acomodó mi maleta para ir a la casa de la abuela. Me pegué a una de las puertas traseras para disfrutar el panorama. Ella ordenó que me sentara en medio.

Por qué tengo qué ir. Allá no me siento bien, no me gusta. La abuela me dice que barra toda la casa, todos los días. Que lave los trastes, que vaya por las tortillas, que esto y lo otro. Son mis vacaciones mamá. Sí, pero tú también entiende, me respondió con los ojos clavados en el espejo retrovisor. Ella es muy vieja y ya no puede ver, apenas escucha. Tienes que ayudarle.

¿Y por qué no le ayudas tú?, le contesté. No me dijo nada más. Del otro lado autos, mujeres que hablan por teléfono mientras manejan, niños que iban a un partido de baseball, perros con la nariz en la ventana.

Llegamos a un paso peatonal. Luz roja. Una niña con peces dorados se paró enfrente y levantó las manos para enseñar los cuerpos que refulgían. Caminó entre los autos hasta llegar al nuestro. Me recorrí a la ventana y miré las bolsas. Había un pez más grande que los demás. Inquieto, iba de un lado a otro, empujando el plástico con la cabeza.

Las lágrimas se me acumularon en los ojos. Quiero ése, mamá. Cómpramelo. Ella me dijo que no. Que no podía hacerme cargo del animal y que no duraría una semana vivo. La niña esperó hasta que mi madre le dijo no gracias.

Fruncí las cejas, mis puños se cerraron y quise golpear cualquier cosa. Volteé para ver a la niña que ya estaba en la banqueta. El pez seguía dando vueltas. La idea de tomar la bolsa y correr me dio luz verde. Los autos avanzaron, la puerta se abrió.

Me enyesaron de la cintura para abajo. Estuve en casa, viendo las caricaturas y escuchando música. Pude ver a los otros niños jugar y unos hasta vinieron a visitarme. Mi mamá me peinaba el cabello, olvidé sus ojos clavados en mí.  

Fue un buen verano.




martes, 19 de enero de 2021

Ssss

 

Sácatela y sacúdela en mi cara. Solos, sumisión, soledad, saturación. Te llevas las manos a la cabeza y cierras los ojos. No puedes, no volteas. Me desnudo y pongo Sensual Seduction de Snoop Dogg en Spotify. No es suficiente.

Sales en silencio a la siguiente habitación y te encierras con el PC. Compras el PlayStation cinco. Caigo al suelo, veo el tragaluz. Me enceguece.

Estoy en una playa. Se acabó el encierro. Hay balsas, olas, peces en el agua. Alguien extiende la mano y me abraza. Me besa el cuello, la espalda, los oídos. Sexo, sosiego, caricias. Nuestras sombras que van y vienen en los troncos de las palmeras. La isla está deshabitada, sólo somos nosotros, somos desnudos, jugando a que regresamos al Génesis.

Nos acercamos a la orilla y nos metemos al mar. El agua está caliente y me sangra la nariz. Una ola llega, nos revuelca, desaparece.

Oscureció. Me visto, tomo mis lentes, bajo a la cocina y preparo sándwiches. Te llamo, toco la puerta, se escuchan gemidos del otro lado. Vacío, vergüenza. Reclamo que salgas, que te hice de cenar. Respondes que deje de chingar, que la reclusión te pone loco y yo. Y yo.

Dejo el plato en el suelo. Cubrebocas, gel, sandalias de ducha. Salgo a la puerta de la calle y saco un cigarro. En las noticias, el secretario sonríe. Habla de quedarse en casa, de la importancia de obedecer el aislamiento, la sana distancia. El cigarro se acaba y no logro quitarlo de mi boca. Sabe a quemado, amargo.

Las calles solas, las casas de mi colonia tienen todas las luces encendidas. No se escucha el fútbol, ni gritos, ni hay niños llorando. Perros que quieren salir ladran desde dentro, un chanclazo.

Salir a caminar, salir a comer, al cine, a nadar. Salir del claustro, entrar al miedo de empezar algo nuevo, algo lejos. En medio de todos, entre la gente, entre las masas, sin tus seseos, sin los gemidos detrás de la puerta que no son nuestros.

No se puede, no hay presente. Pausa, espera, semáforo, salidas indispensables, virus, crisis, protestas, Secretario de Salud, conspiraciones, asesinatos, desaparecidos, falsedad, semáforo, desempleo, asaltos, desacuerdos, racismo, despidos, riesgo, descensos, solos, espacios vacíos.

 Saludo de lejos.


UNA ESPERA INTERMINABLE

                                                                                                                                            ...