La
santísima marcha de San Lázaro. Cabelleras blancas
cubiertas con pañuelos sombra. Mamá aprieta mi brazo hasta acalambrarse.
Enfermos que son 70% ciudad momificada. Paraíso garantizado. El que dirige
tiene llagas en los pies, ocho perros se acercan a lamerlas. Cíclopes, aves sin
plumas guían nuestros pasos con bramidos punzantes. Mi madre y yo somos limpias,
pero dice que el amor es un acto de nomadismo que se aclara con los últimos
colores del tiempo de aguas.
Las
respuestas de Dios traen un error
en el código postal y todo
lo que ha sobrado
de
la cosecha también es oración.
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